
Jarramplas en Piornal: Historia, orígenes y el alma de la fiesta más extrema de Extremadura
¡Bienvenidos a Somos Norte Extremadura! Hoy nos adentramos en el corazón del Valle del Jerte para descubrir los secretos de una de las tradiciones más sobrecogedoras y profundas de nuestra geografía: Jarramplas.
Vídeo Podcast de la Historia y orígenes de Jarramplas en Piornal
Descubre los fascinantes orígenes de Jarramplas en Piornal. Del martirio de San Sebastián a la leyenda del ladrón de ganado, exploramos la historia, la música de Acetre y el alma de una tradición única en el norte de Extremadura.
Jarramplas en Piornal: Historia, orígenes y el alma de la fiesta más extrema de Extremadura
Cada 19 y 20 de enero, coincidiendo con la festividad de San Sebastián, el pueblo de Piornal se transforma. Situado a 1.175 metros sobre el nivel del mar, lo que lo convierte en el municipio de mayor altitud de la región, este enclave serrano es el escenario de un ritual que mezcla misticismo, castigo y una fe inquebrantable.
La genealogía del mito: ¿Quién es realmente Jarramplas?
La historia de Jarramplas carece de una «fe de bautismo» documental, lo que ha permitido que su origen se nutra de diversas teorías que fascinan a antropólogos y visitantes por igual:
- El castigo al ladrón de ganado: Es la creencia más extendida entre los piornalegos. Se dice que Jarramplas representa a un antiguo cuatrero que robaba el sustento básico de la sierra: cabras y ovejas. Como acto de justicia popular, los vecinos lo expulsaron del pueblo bajo una lluvia de piedras y verduras.
- El sustrato mitológico de Hércules y Caco: Algunos investigadores ven en la figura del personaje una transposición del mito romano, donde el gigante Caco es castigado por su bestialidad, simbolizando el triunfo de la civilización sobre el caos.
- La influencia americana: Una hipótesis singular sugiere que clérigos o emigrantes retornados pudieron introducir elementos de mascaradas indígenas o «diabladas» observadas en el Nuevo Mundo, fusionándolas con ritos locales.
- La transposición del martirio: La Iglesia y la devoción popular asocian el lanzamiento de nabos con las saetas que martirizaron a San Sebastián. Aquí, Jarramplas encarna simultáneamente al demonio que debe ser purgado y al santo que soporta el sufrimiento.
La evolución técnica: De la protección de hierro a la fibra de carbono
El traje de Jarramplas es una obra de arte y de ingeniería defensiva. Se compone de una vestimenta blanca cubierta por miles de cintas de colores, llamadas «pingos», y una máscara cónica con rasgos zoomorfos y cuernos.
Sin embargo, lo que no se ve a simple vista es su armadura. Debido a que en las ediciones actuales se lanzan más de 30.000 kilogramos de nabos (Brassica rapa), la seguridad del portador ha evolucionado drásticamente. Si durante el siglo XX se utilizaban pesados petos de hierro, desde el año 2015 se ha estandarizado el uso de fibra de carbono, material que permite una mayor agilidad y resistencia ante el impacto constante.
El corazón espiritual: Las «Mandas» y la lista de espera eterna
Para entender por qué alguien se somete voluntariamente a tal castigo físico, hay que comprender el concepto de «manda» o promesa religiosa. Muchos vecinos se apuntan para ser Jarramplas como agradecimiento a San Sebastián por la salud de un familiar, por haber vuelto sano de la guerra o del servicio militar, o por la solución de problemas económicos graves.
Así que esta devoción es tan profunda que existe una lista de espera oficial que llega hasta el año 2048. Los padres apuntan a sus hijos recién nacidos, integrando su identidad personal con el destino del ritual desde la cuna.
Música y catarsis: Las Alborás y el efecto Acetre
La dimensión acústica es vital. El 19 de enero a medianoche, el pueblo se une en las «Alborás», una procesión nocturna sin autoridades ni imágenes sacras donde el canto colectivo genera una atmósfera de «communitas» e igualdad absoluta.
En 1999, la música de Piornal saltó a la fama internacional gracias al grupo Acetre y su tema «Alborada de Jarramplas», incluido en el disco Canto de Gamusinos. Aunque inicialmente generó debate sobre la propiedad cultural, hoy es un himno de identidad que ha permitido que las generaciones más jóvenes conecten con sus raíces a través de ritmos modernos y desgarro vocal.
Un destino turístico de primer orden
Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2014, Jarramplas cuenta hoy con su propio museo inaugurado en 2016. Este espacio permite a los visitantes vivir la experiencia mediante realidad virtual y comprender el sentimiento piornalego durante todo el año. El impacto de la fiesta es tal que ha inspirado documentales premiados como «Jarramplas, la ira de un pueblo» (2015), que captura la emoción y el fragor de la batalla ritual.
Reflexión final
Jarramplas no es solo una lluvia de nabos; es un mecanismo de resistencia cultural. En un mundo globalizado, Piornal ha logrado blindar su identidad a través de un sacrificio real que une a la comunidad. Ser Jarramplas es, en esencia, personificar la fortaleza de un pueblo que aguanta los golpes de la vida sin rendirse, manteniendo vivo el tamboril en la cima de Extremadura.
Jarramplas en Piornal: Historia; orígenes y el alma de la fiesta más extrema de Extremadura
